traicioneros

Se aparecen una mañana de lunes sin previo aviso, sin notificación, sin advertencia, sin amenaza. Se acercan sigilosos, cautelosos, asegurándose de que no los veas venir.

No se si llegaron con la lluvia o con la nube gris que invadió el cielo del paraíso. No se si tu los llamaste, si los enviaste o si llegaron solos por su propio pie.

Y te atacan por la espalda y de un solo golpe te noquean. No sabes de dónde vino el golpe, solo sabes que un momento estabas de pie y el otro estás tirado en el suelo, inmóvil, paralizado. Intentas levantarte mareada, pero ellos salen de su escondite y te atacan de nuevo una y otra vez. Te atacan a plena luz de día pero no los puedes ver, solamente puedes sentir su fuerza. ¿De dónde sacaron tanta fuerza? Se suponía que los habías vencido ya hace tiempo, que estaban débiles, agonizantes, hasta tenías arreglado ya su entierro!!

Pero ellos están de vuelta y te amarran de las manos y los pies para que no te puedas resistir. Y te miran sin el mas mínimo remordimiento, de hecho, disfrutan la escena, les gusta ver tu llanto, tu dolor, tu pena…hacía tiempo que no disfrutaban tan bello espectáculo, hacía tiempo que no te veían tan vulnerable como este día. Son violentos en extremo, aunque algunos de ellos son verdaderamente hermosos, al grado que a veces quisieras tocarlos, abrazarlos, aferrarte a ellos y nunca soltarlos.

Y continúan su ataque en periodos de 3 minutos y cincuenta y siete segundos, por un lapso de sesenta kilómetros. Y te dejan agotada, confundida, desesperada, sin aliento hasta que logras cerrar los ojos y te dejas abrazar por Morfeo.

“Mañana será otro día” piensas. Y piensas también que para cuando salga el sol ellos se habrán ido, que habrán desaparecido, pero su traición es tan grande que incluso en sueños te siguen atacando. Despiertas, y están sentados ahí en la orilla de tu cama, algunos son tan lindos que te sacan una sonrisa al despertar pero de nuevo, en cuanto te distraes un poco, te atacan de nuevo. Y así pasan los días y aprendes a vivir con ellos, a veces te bloquean el camino, a veces te distraen en tu trabajo, a veces te atacan solamente en los sesenta kilómetros, algunos días te dejan en paz. ¿cuándo llegará el día en que agarren su hermosura, su fealdad y sobre todo su traición y se vayan por donde llegaron? ¿cuándo será el día en que puedas luchar contra ellos, vencerlos y verlos morir?  No lo sabes, ni siquiera lo intuyes, pero ahora sabes que los recuerdos están ahí, latentes, vivos, y en cualquier momento atacan de nuevo porque así son, traicioneros.

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